Para crear tu propio modelo de coaching, parte de cómo ya trabajas en tus mejores sesiones, define para quién y para qué es, ordénalo en 3 a 6 fases con una pregunta clave cada una, dale un nombre fácil de recordar y pruébalo con clientes reales antes de darlo por bueno. Un modelo propio convive con GROW o CLEAR. Lo que hace es ordenar tu forma de acompañar, para que tú puedas repetirla y tu cliente la entienda.

Abajo van los pasos, un ejemplo completo de modelo en tabla, lo que puedes tomar prestado de los modelos clásicos sin copiarlos y los errores que más se ven cuando un coach diseña el suyo.

Persona organizando fichas y diagramas de un proceso en una pared

Un modelo propio empieza en la pared: fases, preguntas y conexiones entre ellas.

¿Qué es un modelo de coaching y qué no es?

Un modelo de coaching es el mapa de un proceso o de una sesión: qué fases recorre el cliente, en qué orden y qué pregunta guía cada fase. No es lo mismo que una metodología, que es el enfoque de fondo desde el que miras (ontológico, sistémico, por valores), ni que una herramienta, que es un recurso concreto que usas dentro de una fase, como una rueda de la vida o un DAFO. En la guía de modelos de coaching tienes los más conocidos explicados uno a uno.

Al diseñar el tuyo, esto cuenta. Muchos coaches creen que necesitan un modelo cuando lo que les falta es una herramienta, o al revés. Si lo que quieres ordenar es la secuencia de una conversación o de un proceso de varias semanas, sí necesitas un modelo. Si lo que quieres es medir algo concreto, como el nivel de estrés o el equilibrio entre áreas de vida, necesitas una herramienta.

¿Por qué crear tu propio modelo de coaching?

¿Cómo crear tu propio modelo de coaching en 6 pasos?

1. Mira hacia atrás antes de inventar

Tu modelo ya existe, aunque no tenga nombre. Revisa tus notas de las últimas sesiones que salieron bien y busca el patrón: ¿por dónde empiezas casi siempre?, ¿qué pregunta hace que el cliente se mueva?, ¿en qué momento propones una herramienta?, ¿cómo cierras? Escríbelo tal cual, sin pulirlo. Ese borrador es más valioso que cualquier sigla que se te ocurra en una tarde.

2. Define para quién y para qué

Un modelo que sirve para todo no ayuda en nada concreto. Responde dos preguntas en una frase cada una: ¿qué tipo de cliente llega a ti?, ¿qué cambio se lleva cuando termina? Cuanto más preciso seas, más fácil será decidir qué fases sobran.

3. Diseña de 3 a 6 fases

Menos de tres fases es una lista de consejos; más de seis, nadie las recuerda en mitad de una sesión. Para cada fase define cuatro cosas: su objetivo, la pregunta clave que la abre, la herramienta que usas si la conversación se atasca y la señal que te dice que puedes pasar a la siguiente. La señal de salida es lo que más se olvida, y sin ella el modelo se queda en una lista de pasos.

4. Ponle un nombre que se recuerde

Puede ser una sigla, una metáfora (un puente, un mapa, una brújula) o simplemente las fases numeradas. Basta con que el cliente lo recuerde y tú puedas explicarlo en treinta segundos. No fuerces una sigla si las palabras no encajan: una palabra mal elegida para cuadrar una letra confunde más de lo que ayuda. Si te tienta crear siglas, repasa antes qué siglas del coaching son reales y cuáles no.

5. Pruébalo con clientes reales

Usa el modelo en varias sesiones y anota después qué fase costó, cuál sobró y dónde tuviste que improvisar. Pregunta también al cliente: «¿qué parte de la sesión te sirvió más?». Las fases que nadie menciona son candidatas a fusionarse o desaparecer.

6. Contrástalo con un estándar profesional

Un modelo propio no te exime de las competencias del oficio. La International Coaching Federation agrupa sus competencias clave en cuatro dominios: fundamentos, co-crear la relación, comunicar con eficacia y cultivar el aprendizaje y el crecimiento. Revisa que tu modelo deje espacio para acordar la sesión, escuchar de verdad y cerrar con aprendizaje y acción.

Fuente: ICF Core Competencies, International Coaching Federation.

¿Cómo se ve un modelo propio terminado? Un ejemplo

Imagina una coach que acompaña a profesionales en transición de carrera. Después de revisar sus sesiones, ve que siempre recorre el mismo camino y lo llama RUTA:

FaseObjetivoPregunta claveHerramientaSeñal para avanzar
ReconocerEntender qué se acabó y por qué«¿Qué ya no quieres seguir haciendo?»Línea de vidaEl cliente nombra lo que deja sin justificarse
UbicarVer con qué cuenta: fortalezas, valores, recursos«¿Qué te ha funcionado siempre, aunque cambies de sector?»Valores personales y fortalezasTiene tres fortalezas y tres valores escritos
TrazarElegir una dirección entre varias opciones«¿Qué opción respeta más lo que acabas de escribir?»Matriz de decisionesElige una opción y puede explicar por qué
AvanzarConvertir la dirección en pasos con fecha«¿Qué haces esta semana que te acerque?»Objetivos SMARTHay una acción con fecha y alguien que la sabe

Fíjate en que ninguna fase es original por sí sola. Lo propio es la selección, el orden, las preguntas y, sobre todo, las señales para avanzar, que salen de la experiencia de esa coach con ese tipo de cliente.

¿Qué puedes tomar de GROW, CLEAR y STEPPA sin copiarlos?

De los modelos clásicos se aprende mucho. La idea es entender qué resuelve cada uno, sin rebautizarlo, y decidir si tu modelo necesita esa pieza:

Si tu modelo no tiene ninguna de estas tres piezas, pregúntate si es una decisión consciente o un hueco.

¿Qué errores conviene evitar al crear tu modelo?

¿Cómo convertir tu modelo en herramientas con CoachPro Tools?

Una vez escrito, tu modelo gana mucho si cada fase tiene su herramienta. En CoachPro Tools tienes dos caminos. Con el constructor de herramientas creas la tuya: preguntas con escala, dimensiones, resultado con barras y radar y niveles de lectura; puede ser privada o compartida y la asignas a tus clientes. Con Subir mi herramienta envías tu material (un PDF, una hoja de cálculo o una plantilla) y el equipo lo construye como herramienta interactiva, con un límite de 10 propuestas al mes en todos los planes. Lo explicamos en detalle en la guía para crear tu propia herramienta de coaching. Para las fases que no requieren nada nuevo, tienes +309 herramientas interactivas, y las Notas Live te permiten registrar cada sesión por fases.

Preguntas frecuentes sobre crear un modelo de coaching propio

¿Puedo crear mi propio modelo de coaching si estoy empezando?

Sí, pero conviene que primero trabajes un tiempo con modelos probados como GROW o CLEAR. Tu modelo propio sale de observar patrones en tus sesiones, y para eso necesitas sesiones que observar.

¿Cuántas fases debe tener un modelo de coaching?

Entre tres y seis suele ser lo práctico. Con menos, el modelo no guía; con más, es difícil recordarlo en mitad de una sesión. Cada fase necesita un objetivo, una pregunta clave y una señal para pasar a la siguiente.

¿Mi modelo tiene que ser una sigla?

No. Una sigla ayuda a recordarlo, pero también funcionan una metáfora o unas fases numeradas. Lo que no conviene es forzar palabras para que cuadre una sigla.

¿Puedo usar GROW o CLEAR con otro nombre?

No es buena idea. Además de poco ético, no te diferencia. Puedes inspirarte en piezas concretas de los modelos clásicos, como el contrato de CLEAR o la comprobación emocional de STEPPA, y combinarlas con tus propias fases y preguntas.

¿Qué diferencia hay entre un modelo y una herramienta de coaching?

El modelo ordena la sesión o el proceso: qué fases recorre el cliente y en qué orden. La herramienta es un recurso concreto que usas dentro de una fase, como una rueda de la vida o una matriz de decisiones.

Fuentes

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