Las preguntas de coaching ontológico, antes de ir al problema, le enseñan al cliente el observador que es: qué interpreta como hecho, qué emoción lo sostiene y qué hace su cuerpo mientras habla. Se ordenan en tres dominios, lenguaje, emoción y cuerpo, y dentro del lenguaje, en los actos lingüísticos que describió Rafael Echeverría: afirmaciones, declaraciones, juicios, peticiones, ofertas y promesas.
Abajo tienes más de cuarenta preguntas agrupadas por dominio y por acto lingüístico, una tabla para usarlas en sesión y un ejemplo de conversación completa. Son preguntas para coaches; si buscas una lista general de preguntas poderosas sin enfoque ontológico, está en 50 preguntas poderosas de coaching listas para usar.
¿Qué hace «ontológica» a una pregunta de coaching?
El coaching ontológico parte del trabajo de Rafael Echeverría, sociólogo y filósofo chileno que acuñó el término en su libro Ontología del lenguaje (1994) y que en 1990 fundó con Julio Olalla The Newfield Group, donde diseñó su programa de formación en coaching ontológico (fuente). La idea se explica en una línea y cuesta años practicarla: los resultados de una persona dependen de sus acciones, y sus acciones dependen del tipo de observador que es.
Una pregunta poderosa clásica suele apuntar a la acción: «¿qué vas a hacer?». Una pregunta ontológica apunta un paso antes: «¿desde dónde estás mirando esto para que esa sea tu única opción?». Una no quita a la otra: la ontológica va primero. Cuando el cliente cambia de observador, empieza a ver acciones que antes tenía delante y no veía.
Tres rasgos distinguen a una buena pregunta ontológica:
- Separa hechos de interpretaciones. Gran parte del sufrimiento del cliente está en juicios que vive como verdades.
- Pone el foco en el lenguaje como acción. Hablar, además de describir, cambia cosas. Pedir, prometer o decir «no» son actos.
- Incluye la emoción y el cuerpo. Un cliente puede entender algo con la cabeza y seguir atrapado en el estado de ánimo que lo sostiene.
¿Qué preguntas trabajan cada acto lingüístico?
En la tabla tienes cada acto lingüístico, cómo suena en boca del cliente y una pregunta para entrar. Más abajo hay más preguntas para cada uno.
| Acto lingüístico | Cómo suena en el cliente | Pregunta de entrada | Qué escuchar |
|---|---|---|---|
| Afirmación | «Llevo tres meses sin cerrar una venta» | ¿Qué datos tienes de eso? | Si es verificable o mezcla opinión |
| Juicio | «Soy malo vendiendo» | ¿En qué te basas para decir eso? | Si el juicio está fundado o heredado |
| Declaración | «No sé decir que no» | ¿Qué necesitas declarar hoy? | Los «basta», «no» y «sí» pendientes |
| Petición | «Nadie me ayuda» | ¿A quién se lo has pedido, y cómo? | Pedidos implícitos o sin plazo |
| Oferta | «No valoran lo que hago» | ¿Qué estás ofreciendo, y lo saben? | Valor que el cliente no comunica |
| Promesa | «Siempre llego tarde con todo» | ¿Qué prometes que sabes que no puedes cumplir? | Compromisos sin condiciones claras |
Afirmaciones y juicios: separar el hecho de la opinión
Una afirmación se puede comprobar; un juicio no es verdadero ni falso, es más o menos fundado. El trabajo está en que el cliente vea cuándo está tratando un juicio como si fuera un hecho.
- ¿Eso que dices es un hecho que cualquiera podría comprobar, o es tu opinión?
- ¿Qué acciones observaste para llegar a ese juicio?
- ¿En qué ámbito vale ese juicio? ¿En todos o en uno concreto?
- ¿De quién aprendiste a juzgarte así?
- ¿Qué te permite y qué te impide seguir sosteniendo ese juicio?
- ¿Qué tendría que pasar para que lo revisaras?
- ¿Qué otro juicio, igual de fundado, podrías hacer sobre lo mismo?
Declaraciones: lo que el cliente tiene pendiente de decir
Las declaraciones crean una realidad nueva: un «no», un «basta», un «acepto», un «me equivoqué». Muchos bloqueos son declaraciones que el cliente no se atreve a hacer.
- ¿A qué necesitas decir que no para poder decir que sí a esto?
- ¿Qué «basta» llevas tiempo sin pronunciar?
- ¿Qué tendrías que aceptar para dejar de pelear con esta situación?
- ¿Hay un «no sé» que te cuesta declarar?
- ¿Qué cambiaría si dijeras en voz alta lo que ya decidiste por dentro?
- ¿Qué disculpa tienes pendiente, para pedirla o para aceptarla?
Peticiones, ofertas y promesas: coordinar acciones con otros
Aquí está buena parte de los conflictos de trabajo y de pareja. Un pedido mal hecho produce una promesa mal entendida, y ambos acaban en un juicio sobre la otra persona.
- ¿Qué pedido no has hecho porque das por hecho que la respuesta es no?
- Cuando lo pediste, ¿dijiste para cuándo y cómo sabrías que estaba bien hecho?
- ¿Qué estás esperando que el otro adivine?
- ¿Qué ofreces que nadie sabe que ofreces?
- ¿Qué promesa hiciste para evitar una conversación incómoda?
- Si esa promesa ya no se puede cumplir, ¿cómo vas a renegociarla?
¿Qué preguntas abren el dominio de la emoción?
En el enfoque ontológico se distingue entre emoción, que aparece ante un hecho concreto, y estado de ánimo, que es el fondo desde el que la persona mira todo. Un cliente puede salir de una emoción en minutos y vivir años instalado en un estado de ánimo. Las preguntas buscan nombrarlo y ver qué posibilidades cierra.
- ¿Qué emoción aparece cuando hablas de esto?
- ¿Es algo que sientes ante esta situación o te acompaña casi siempre?
- Desde esa emoción, ¿qué acciones te parecen posibles y cuáles no?
- ¿Qué juicio sobre el futuro hay debajo de esa emoción?
- ¿Qué emoción necesitarías para dar el siguiente paso?
- ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en esa otra emoción? ¿Qué hacías?
- Si esa emoción tuviera un mensaje para ti, ¿cuál sería?
- ¿Quién de tu entorno vive en ese mismo estado de ánimo?
Dos estados de ánimo aparecen mucho en sesión. La resignación («esto no va a cambiar, no tiene sentido intentarlo») cierra la acción antes de empezar. El resentimiento («me hicieron esto y no es justo») ata al cliente al pasado. Para ambos, la pregunta útil no discute el juicio, lo abre: «¿qué tendría que ser posible para que valiera la pena intentarlo?».
¿Cómo se le pregunta al cuerpo?
El cuerpo es el dominio que más coaches se saltan. Es un error: con la misma postura de siempre, cuesta mucho cambiar de estado de ánimo. No hace falta formación corporal para empezar; basta con notar y preguntar:
- Mientras lo cuentas, ¿qué notas en tu cuerpo?
- ¿Dónde lo sientes?
- Me he fijado en que, al hablar de tu jefe, bajas la mirada. ¿Qué pasa ahí?
- ¿Cómo estaría tu cuerpo si ya hubieras tomado esta decisión?
- Prueba a decir la misma frase de pie y con la espalda recta. ¿Cambia algo?
- ¿Qué postura tienes cuando te sientes capaz?
- ¿Cómo está tu respiración ahora mismo?
- Si tu cuerpo pudiera elegir el siguiente paso, ¿cuál elegiría?
¿Cómo se ven estas preguntas en una sesión real?
Un ejemplo breve. Lucía, responsable de un equipo de seis personas, llega diciendo: «No puedo pedir un aumento. No soy de esas personas».
Coach: «No soy de esas personas»: ¿eso es un hecho o un juicio?
Lucía: Un juicio, supongo. Pero es lo que soy.
Coach: ¿En qué te basas para sostenerlo?
Lucía: En que nunca lo he hecho.
Coach: Entonces no hay ninguna vez en la que lo pidieras y saliera mal. ¿Qué emoción aparece al imaginarte pidiéndolo?
Lucía: Vergüenza. Como si estuviera molestando.
Coach: ¿Y dónde la notas?
Lucía: En el pecho. Se me cierra.
Coach: Si lo pidieras, ¿qué pedirías exactamente, a quién y para cuándo?
En cinco preguntas, Lucía pasa de una identidad («no soy de esas personas») a un juicio sin fundamento, de ahí a una emoción con lugar en el cuerpo y, al final, a una petición concreta. El coach no le dijo que pidiera el aumento. Le ayudó a mirar desde otro sitio, y Lucía llegó sola a la acción. El paso siguiente es convertir esa petición en un plan de acción con fecha.
¿Qué errores se cometen con las preguntas ontológicas?
- Hablar en jerga. «Vamos a revisar tus actos lingüísticos» no le sirve a nadie. El cliente no necesita los términos; necesita las preguntas.
- Convertir la sesión en un interrogatorio. Una pregunta ontológica bien puesta pide silencio después. Si encadenas cinco seguidas, el cliente responde rápido y deja de observarse.
- Juzgar los juicios del cliente. No se trata de demostrarle que se equivoca. Basta con que vea que su juicio es una interpretación entre varias.
- Quedarse en la emoción sin límite. Si aparece un sufrimiento que supera el marco del coaching, toca derivar. La frontera está explicada en coaching, terapia y mentoría.
- Cerrar sin acción. Un nuevo observador que no se traduce en una petición, una declaración o una promesa se diluye antes de la sesión siguiente.
El coaching ontológico es una metodología, así que puedes usar estas preguntas dentro de GROW o de cualquier otra estructura. Para ver cómo encajan metodologías, modelos y herramientas, consulta la guía de modelos y metodologías de coaching. Y la ICF incluye entre sus competencias formular preguntas abiertas que lleven al cliente a pensar y reflexionar en profundidad, y las preguntas ontológicas lo hacen con mucha precisión.
Lleva tus preguntas a la sesión con herramientas interactivas
Batería de preguntas poderosas, preguntas socráticas para desmontar creencias y +309 herramientas interactivas en una sola cuenta: 30 USD/mes, 157 USD/año o 297 USD en pago único.
Ver planes y precios →Preguntas frecuentes
¿Qué es una pregunta de coaching ontológico?
Es una pregunta para que el cliente, antes de buscar la solución, observe cómo interpreta su situación: qué toma como hecho y qué es un juicio, qué emoción lo sostiene y qué hace su cuerpo. Trabaja sobre el tipo de observador que es la persona, porque de ahí salen sus acciones.
¿Quién creó el coaching ontológico?
El término viene del libro Ontología del lenguaje (1994) de Rafael Echeverría, sociólogo y filósofo chileno, que en 1990 fundó con Julio Olalla The Newfield Group, donde diseñó su programa de formación en coaching ontológico.
¿Cuáles son los actos lingüísticos?
En el enfoque de Echeverría se distinguen afirmaciones (se pueden comprobar), declaraciones (crean una realidad nueva, como un no o un basta), juicios (un tipo de declaración que es más o menos fundado), y peticiones, ofertas y promesas, que sirven para coordinar acciones con otros.
¿En qué se diferencia de una pregunta poderosa?
Una pregunta poderosa clásica suele apuntar a la acción o al objetivo. Una pregunta ontológica apunta un paso antes: al observador que mira la situación. Se usan juntas: la ontológica suele ir primero y deja al cliente listo para la de acción.
¿Puedo usar preguntas ontológicas sin formación en coaching ontológico?
Puedes empezar por las más sencillas, como separar hechos de juicios o convertir una queja en una petición concreta. Para trabajar estados de ánimo profundos o el dominio corporal, conviene formarse y saber cuándo derivar a un profesional de la salud mental.
Recursos relacionados: 50 preguntas poderosas · Glosario: preguntas poderosas · Modelos y metodologías de coaching
CoachPro Tools