Tu cliente se lleva un PDF con tu marca al final de cada sesión. No con la nuestra.
CoachPro Tools permite poner tu marca en todo lo que tu cliente ve y se lleva. Subes tu logo, eliges un color primario y uno de acento, escoges la tipografía entre catorce o subes la de tu marca, y añades tu nombre, tu email, tu sitio web y un texto propio para el pie. Eso aparece en tres sitios: la pantalla de la sesión, el PDF que genera cada una de las +309 herramientas, y la vista previa del enlace cuando lo compartes. Se activa con un pago único de 97 USD.
La diferencia con maquetar los entregables por tu cuenta no está en el resultado, está en el momento en que ocurre. No diseñas nada ni exportas a otra herramienta: configuras la marca una vez y, a partir de ahí, cada sesión que trabajas termina en un documento que ya sale con tu identidad puesta, mientras tú sigues hablando con tu cliente.
En tres momentos distintos del proceso. La mayoría de plataformas cubren solo el segundo.
La herramienta que compartes en pantalla lleva tu logo en la cabecera, tus colores y tu tipografía. Hasta el título de la pestaña del navegador es el tuyo. Tu cliente no lee el nombre de una plataforma que no conoce mientras trabaja contigo.
Al terminar, la herramienta genera un informe descargable con tu logo arriba y tus datos de contacto en el pie. Es el documento que queda en su ordenador y que va a volver a abrir dentro de tres semanas.
Cuando le mandas el enlace por WhatsApp o correo, la miniatura que se genera usa tu logo. La vista previa no muestra nuestra marca ni la del servicio donde está guardada la imagen.
El tercero es el que casi nadie mira y el que más se ve: un enlace compartido pasa por delante de mucha más gente que el propio informe.
Nueve campos. Los enumeramos todos para que nadie descubra después que faltaba algo:
PNG o JPG. Preferiblemente con fondo transparente, para que se vea limpio sobre cualquier color de cabecera.
En hexadecimal. Es el color dominante: cabeceras, títulos y elementos principales del documento.
El segundo color. Se usa en destacados, gráficos y detalles, para que el informe no sea de un solo tono.
Catorce opciones listas, o la fuente de tu marca subida por ti. Es lo que más cambia el carácter del documento.
El nombre que encabeza lo que entregas. Puede ser el tuyo o el de tu consultora.
Va en el pie. Para que el cliente sepa a dónde escribirte sin buscar el correo original.
Tu dominio, también en el pie. Es la puerta de entrada si alguien pasa el informe a un tercero.
Certificaciones, número de colegiado, aviso de confidencialidad o lo que necesites que aparezca siempre.
Un interruptor. Puedes apagarla y volver al aspecto por defecto sin perder la configuración guardada.
Catorce están listas para elegir: Poppins, Inter, Manrope, DM Sans, Work Sans, Nunito Sans, Lato, Montserrat, Raleway, Source Sans 3, Rubik, Mulish, Lora y Merriweather.
Las doce primeras son de palo seco, que es lo que se espera hoy en un documento de trabajo. Las dos últimas —Lora y Merriweather— llevan serifa, y funcionan bien cuando quieres que el informe se lea como un documento editorial en vez de como una salida de software. Si trabajas coaching ejecutivo y entregas a comités de dirección, esa diferencia se nota.
Y si tu marca usa una tipografía que no está en la lista, puedes subir el archivo de la fuente y la plataforma la aplica igual, tanto en la pantalla de la sesión como en el PDF. No hay que conformarse con la que más se parezca.
Funciona igual con lo que tengas. Es la situación de la mayoría de coaches que empiezan, y no es un impedimento para que el entregable deje de ser anónimo.
Sin logo, la cabecera se compone con tu nombre, que ya es más de lo que ofrece un PDF genérico. Sin colores de marca, elige uno oscuro para el primario y uno más claro de la misma familia para el acento: con eso tienes una identidad coherente en todos los informes, que es de lo que se trata. Y el nombre, el email y el sitio web bastan por sí solos para que el documento sea reconociblemente tuyo.
Todo se puede cambiar después, cuantas veces quieras. La configuración no se bloquea al guardarla, así que empezar con algo aproximado y afinarlo cuando tengas una marca de verdad es perfectamente razonable.
En el tiempo, pero sobre todo en la consistencia. Un coach que maqueta sus informes a mano acaba con documentos que no se parecen entre sí: el de enero lleva un tono de azul, el de marzo otro, y el de junio se hizo con prisa y salió sin logo.
Aquí la marca se define una vez y se aplica sola. El informe número cuarenta sale exactamente igual que el primero, aunque lo generes al final de una sesión larga y sin pensar en ello. Esa repetición es lo que hace que un cliente reconozca tu trabajo cuando abre el archivo seis meses después.
Y hay una diferencia práctica: maquetar a mano significa terminar la sesión, abrir otra herramienta, copiar lo trabajado, darle formato y enviarlo. Son entre quince y treinta minutos por sesión que no se facturan. Con la marca configurada, el documento existe antes de que el cliente cuelgue la llamada.
No viene incluida en ningún plan. Los tres planes comparten el mismo núcleo de funciones, y la marca blanca es siempre un añadido de 97 USD en pago único. Lo decimos aquí para que nadie lo descubra después de pagar.
No guarda varias marcas a la vez. La configuración es una por cuenta, no una por cliente. Si trabajas para varias empresas y cada una exige su propia identidad, puedes cambiar la configuración antes de generar esos PDFs, pero la plataforma no almacena juegos de marca simultáneos. Si eso es tu día a día, conviene saberlo antes de comprar.
No cambia lo ya entregado. Si modificas la marca, los PDFs que tu cliente descargó siguen siendo los que eran. Se aplica a lo que generes a partir de ese momento.
No es un dominio propio. La marca blanca cubre lo que el cliente ve y se lleva; no convierte la plataforma en un producto tuyo con tu dirección web.
97 USD, pago único. No es una cuota mensual y no caduca. Se compra desde el panel una vez tienes cuenta, se activa al instante y queda disponible con cualquiera de los tres planes: el mensual de 30 USD, el anual de 157 USD o el Lifetime de 297 USD.
Todos los planes llevan garantía de por vida. Y como la marca blanca es un pago único y no una suscripción, no hay nada que recordar cancelar más adelante.
En tres sitios: la pantalla que tu cliente ve durante la sesión, el PDF que descarga al terminar, y la vista previa del enlace cuando se lo compartes por mensajería o correo.
Catorce listas para elegir —Poppins, Inter, Manrope, DM Sans, Work Sans, Nunito Sans, Lato, Montserrat, Raleway, Source Sans 3, Rubik, Mulish, Lora y Merriweather— y la posibilidad de subir la tuya si tu marca usa otra.
No hay que automatizar nada: ya sale así. Configuras la marca una sola vez y, a partir de ahí, cada herramienta que completas con un cliente genera al terminar un PDF con tu logo, tus colores, tu tipografía y tus datos en el pie. No se exporta a otra herramienta ni se diseña ninguna plantilla.
97 USD en un pago único, no una cuota mensual. Se compra desde el panel una vez tienes cuenta y queda activa de forma permanente. Funciona igual con el plan mensual, el anual o el Lifetime.
No. Los tres planes comparten el mismo núcleo de funciones y ninguno la incluye: es siempre un añadido de 97 USD.
Funciona igual. El nombre, el email y el sitio web ya bastan para que el documento deje de ser anónimo, y todo se puede cambiar más adelante cuantas veces quieras.
La configuración es una por cuenta. Puedes cambiarla antes de generar unos PDFs concretos, pero no se guardan varios juegos de marca simultáneos.
Sí, con un interruptor. Los entregables vuelven al aspecto por defecto y lo que ya habías generado no cambia.
+309 herramientas interactivas, y todas terminan en un PDF con tu marca. Garantía de por vida.
Empieza desde 30 USD/mes → Mira antes cómo funciona la plataformaMarca blanca: 97 USD pago único · Garantía de por vida · Sin contratos