A una sesión de coaching puedes llevar cualquier situación actual que te importe y sobre la que quieras avanzar: una decisión pendiente, un conflicto con alguien, un objetivo que no arranca, un hábito que quieres cambiar o algo que se te repite. No necesitas traerlo resuelto ni bien explicado; basta con que sepas qué te gustaría llevarte al terminar la sesión.
Esto va para ti, que eres cliente o estás pensando en serlo. Si eres coach y buscas cómo estructurar la sesión desde tu lado, la guía que te sirve es la de la primera sesión de coaching, pensada para el coach.
¿Por qué eres tú quien elige el tema?
Porque el coaching funciona así. La International Coaching Federation (ICF) define el coaching como una relación de colaboración con el cliente en un proceso que le invita a pensar y le ayuda a desarrollar su potencial personal y profesional. En sus competencias clave recoge que coach y cliente acuerdan el marco de cada sesión.
En la práctica, tu coach no te va a decir de qué hablar. Te va a preguntar qué quieres trabajar hoy y qué resultado te gustaría al final. Cuanto más claro llegues a esas dos preguntas, más aprovechas la sesión.
¿Qué temas se pueden llevar a una sesión de coaching?
Casi cualquier cosa que dependa, al menos en parte, de ti. En la tabla tienes las áreas más habituales, con ejemplos de situaciones reales y una pregunta para prepararlas:
| Área | Situaciones que puedes llevar | Pregunta para prepararla |
|---|---|---|
| Trabajo y carrera | Pedir un ascenso, cambiar de empleo, un jefe difícil, sentirte estancado. | ¿Qué quiero que sea distinto dentro de seis meses? |
| Decisiones | Mudarte, emprender, dejar un proyecto, elegir entre dos ofertas. | ¿Qué me impide decidir hoy? |
| Relaciones y comunicación | Una conversación que llevas meses evitando, poner límites, decir que no. | ¿Qué quiero que pase después de esa conversación? |
| Objetivos y proyectos | Un objetivo que no arranca, un proyecto atascado, demasiadas cosas a la vez. | ¿Cuál sería el primer paso que no estoy dando? |
| Hábitos y tiempo | Procrastinar, no tener tiempo para ti, dormir poco, no hacer ejercicio. | ¿En qué momento del día se me escapa esto? |
| Emociones y estrés | Ansiedad ante una situación concreta, enfado que se repite, cansancio. | ¿Cuándo aparece y qué lo dispara? |
| Confianza y creencias | Sentir que no eres suficiente, miedo a fallar, compararte con otros. | ¿Qué me digo a mí mismo cuando pasa esto? |
| Propósito y valores | No saber qué quieres, sentir que tu vida no encaja contigo. | ¿Cuándo me siento más yo mismo? |
Un tema no tiene que ser grande para merecer una sesión. «Quiero dejar de contestar correos a las once de la noche» es un tema perfecto, porque es concreto y está en tus manos.
¿Cómo elegir el tema si tienes varios o ninguno?
Si tienes varios
Hazte tres preguntas sobre cada uno: ¿cuál me quita más energía ahora mismo?, ¿cuál, si lo resuelvo, mejora también los otros?, ¿cuál depende más de mí? El que puntúe más alto suele ser el bueno. También puedes llevar la lista a la sesión y decir: «tengo estos tres temas y no sé por cuál empezar». Elegir ya es parte del trabajo.
Si no tienes ninguno
Pasa. A veces la semana fue tranquila o no sabes ponerle nombre a lo que te pasa. Algunas formas de encontrarlo:
- Piensa en el momento de la semana en que peor te sentiste. ¿Qué estaba pasando?
- Revisa lo que acordaste en la sesión anterior. ¿Lo hiciste? ¿Qué pasó?
- Pregúntate qué te gustaría que fuera distinto dentro de un mes.
- Haz una foto de cómo estás en cada área de tu vida y mira dónde está el desequilibrio.
Y si aun así no aparece nada, dilo al empezar. «Hoy no sé qué traer» es un buen punto de partida para un coach con oficio.
¿Cómo preparar la sesión en 10 minutos?
No necesitas un gran ritual. Diez minutos antes, con papel o el móvil, responde a estas preguntas:
- ¿Qué ha pasado desde la última sesión? Lo que hiciste, lo que no y lo que aprendiste.
- ¿De qué quiero hablar hoy? Una frase. Si no cabe en una frase, elige la parte más urgente.
- ¿Por qué ahora? Qué hace que este tema importe esta semana.
- ¿Qué me gustaría llevarme? Una decisión, un plan, claridad, una forma de enfocar una conversación.
- ¿Del 1 al 10, cómo estoy? Un número ayuda a tu coach a situarse en los primeros minutos.
Si tu coach te envía un formulario antes de cada sesión, úsalo para esto. Algunas plataformas, como CoachPro Tools, permiten al coach programarlo para que llegue unas horas antes de cada cita, y así la sesión empieza donde tú estás.
¿Qué más conviene llevar además del tema?
- Las tareas de la sesión anterior. Hechas o no. Lo que no hiciste suele ser tan interesante como lo que sí.
- Ejemplos concretos. «Mi jefe me ignora» se trabaja mejor con «en la reunión del lunes presenté la propuesta y pasó al siguiente punto sin comentarla».
- Lo que te incomoda decir. Si hay algo que te da vergüenza o miedo nombrar, suele ser justo lo importante. El coaching es un espacio confidencial.
- Un lugar tranquilo. Si la sesión es online, busca un sitio sin interrupciones y con buena conexión.
- Algo para apuntar. Lo que escribes al final de la sesión es lo que recuerdas durante la semana.
¿Cómo plantear el tema al empezar la sesión?
La forma en que lo cuentas en los primeros minutos marca el resto de la hora. No hace falta un discurso: basta con decir de qué quieres hablar, por qué ahora y qué te gustaría llevarte. Compara estas dos versiones:
- Difusa: «Quería hablar del trabajo». Útil: «Mañana tengo la reunión anual con mi jefa y quiero salir de ella con una fecha para hablar de mi ascenso».
- Difusa: «Estoy muy estresado». Útil: «Llevo tres semanas durmiendo mal desde que me cambiaron de equipo y quiero entender qué parte de eso depende de mí».
- Difusa: «No sé qué hacer con mi vida». Útil: «Me han ofrecido mudarme a otra ciudad y no consigo decidir. Quiero salir de aquí sabiendo qué me frena».
Si solo te sale la versión difusa, no pasa nada: ayudarte a concretarla es parte del trabajo de tu coach. Pero cuanto más cerca llegues de la versión útil, antes empieza la sesión de verdad.
¿Qué temas no son para una sesión de coaching?
El coaching es para personas que están en condiciones de avanzar hacia un objetivo. Hay temas que necesitan otro profesional:
- Problemas de salud mental que te impiden funcionar en tu día a día, como una depresión, crisis de ansiedad frecuentes o un trauma. Ahí lo indicado es un psicólogo o un psiquiatra. Si quieres entender bien la frontera, tienes la comparación entre coaching, terapia y mentoría.
- Asesoramiento técnico, como una consulta legal, fiscal o médica. Un coach puede ayudarte a decidir qué hacer con ese consejo, pero no dártelo.
- Temas que no son tuyos. «Quiero que mi pareja cambie» no se puede trabajar en coaching. «Quiero saber qué hago yo cuando mi pareja hace esto», sí.
Si llevas un tema que no encaja, un buen coach te lo dirá y, si hace falta, te orientará hacia quien pueda ayudarte.
¿Qué pasa si el tema cambia durante la sesión?
Pasa a menudo, y suele ser buena señal. Empiezas hablando del trabajo y acabas en una conversación con tu padre. Tu coach te preguntará si quieres seguir por ahí o volver al tema inicial. La decisión es tuya. Al final, eso sí, conviene que sepas qué te llevas y qué vas a hacer antes de la siguiente.
Si te preocupa no tener tiempo para todo, conviene saber cuánto suele durar una sesión de coaching y acordarlo con tu coach desde el principio. Y si todavía estás decidiendo si el coaching es para ti, empieza por qué es el coaching y qué tipos existen.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que llevar un tema preparado a cada sesión de coaching?
Ayuda mucho, pero no es obligatorio. Si no tienes tema, dilo al empezar: tu coach te ayudará a encontrarlo con preguntas sobre tu semana, tus acuerdos anteriores y tus objetivos.
¿Puedo llevar un tema personal si mi coaching es de trabajo?
Puedes plantearlo. Muchas veces lo personal y lo profesional están conectados. Tu coach te dirá si encaja en lo que acordaron al empezar o si conviene tratarlo de otra forma.
¿Qué pasa si llevo varios temas a la misma sesión?
Lo habitual es elegir uno para trabajarlo en profundidad. Puedes presentar la lista al principio y decidir con tu coach por cuál empezar, o cuál, si se resuelve, ayuda con los demás.
¿Puedo hablar de mis emociones en una sesión de coaching?
Sí. Las emociones forman parte de casi cualquier tema. Lo que no sustituye el coaching es la atención de un profesional de la salud mental cuando hay un problema clínico.
¿Cuánto tiempo necesito para preparar una sesión de coaching?
Con diez minutos basta: repasa qué pasó desde la última sesión, escribe en una frase de qué quieres hablar y qué te gustaría llevarte al terminar.
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